25 nov. 2008

Chávez promete socialismo tras victoria electoral


Caracas, 25 nov (PL) Con el triunfo de sus candidatos en 17 de los 22 estados en disputa, el presidente venezolano, Hugo Chávez, apuntaló su posición en comicios regionales y recibió el apoyo para avanzar en su proyecto socialista.

  • Gobierno adelantará profundización de socialismo: Chávez
  • Comisión parlamentaria seguirá investigación a gobernador
  • Las cifras desmienten la especie de retruécano político utilizado por voceros de la oposición venezolana que cantaron victoria en los comicios regionales del 23 de noviembre, celebrados en un clima de paz y con participación de 65,42 por ciento de electores.

    En los comicios de 2004, la oposición había ganado sólo los estados Zulia y Nueva Esparta, pero posteriormente se le sumaron los gobernadores (disidentes para la oposición, traidores para Chávez) de Aragua, Sucre, Carabobo, Guárico y Trujillo

    En el toma y da propio de la lucha política, los socialistas recuperaron Aragua, Trujillo, Guárico y Sucre y perdieron Táchira y Miranda, además de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, lo que refleja una proporción favorable para Chávez, aún visto así.

    Ciertamente, resultaron sorpresivas las derrotas en Miranda y la Alcaldía Metropolitana, situación que ya comenzó a analizar autocríticamente el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

    Más allá de cualquier lectura, el PSUV obtuvo 5,6 millones de votos, para un incremento del 20 por ciento en relación con los comicios anteriores, mientras la oposición en conjunto, con unos cuatro millones, bajó 10 por ciento.

    El PSUV se consolidó como la primera fuerza política del país y ahora se dispone a emprender la profundización del proceso socialista con más poder popular, impulso a las comunas y completamiento del proceso de nacionalizaciones en curso.

    Esa orientación la adelantó el propio Chávez poco después de confirmado el triunfo y de tender la mano de la cooperación a los gobernadores opositores electos, siempre que abandonen la línea del enfrentamiento.

    Aunque el llamado a la votación, contrario a posturas abstencionistas anteriores, pudiera indicar una actitud conciliatoria de la oposición, subrayada por declaraciones tolerantes, parece muy difícil la cooperación verdadera dada las grandes diferencias.

    La misma elección, como fue planteada en la campaña, tuvo un carácter de plebiscito entre socialismo y capitalismo, posturas irreconciliables, a lo que se suma el historial golpista de algunos gobernadores electos.

    Difícilmente puede haber una relación normal entre Chávez y, por ejemplo, el gobernador electo de Miranda, Henrique Capriles, quien tuvo una participación activa en el golpe de estado de 2002, durante el cual estuvo a punto de ser asesinado el mandatario.

    Capriles, miembro de una familia de la oligarquía venezolana, fue uno de los que participó en el asedio a la embajada cubana en Caracas, violatoria de derechos humanos y regulaciones internacionales.

    En este panorama, se abre una nueva etapa para la llamada Revolución Bolivariana, con una guía definida hacia el socialismo, que pasa por una mayor participación popular en la gestión administrativa y la revisión de las deficiencias.

    Si bien no está exento de escollos, para su proyecto socialista Chávez cuenta con una plataforma importante, dada por un partido airoso de su primer combate electoral, aunque todavía en proceso de formación y un respaldo mayoritario expresado en las urnas.

    Miguel Lozano